Metal Guard

METAL GUARD

un nuevo estándar en tecnología de lubricación.

Research

power.png corrosion.png durability.png friction.png low_saps.png viscosity.png

Ultimate Metal Guard Engine revoluciona la protección y el rendimiento de tu motor, recuperando la potencia oculta, minimizando el consumo de combustible y garantizando muchos años de funcionamiento sin averías, todo ello confirmado en laboratorios y bancos de pruebas.

 

Mayor potencia y dinamismo

Gracias a una resistencia de la película de aceite un 25 % mayor, el motor pierde menos energía por fricción, lo que se traduce en aumentos reales: hasta 8 CV y 13 Nm en furgonetas como la Fiat Ducato, más de 23 CV y 50 Nm en el Mercedes E250 CDI, o incluso 27 CV y 47 Nm en el deportivo AMG V8. Esto se traduce en una conducción más fluida con carga, adelantamientos más seguros en autopista y emociones deportivas sin interferir en la electrónica: simplemente más potencia en las ruedas cada día.

 

Protección extrema contra el desgaste

Olvídate de la fricción metal contra metal: el producto crea una capa lubricante duradera que protege los pistones, las cojinetes y los ejes incluso en arranques en frío o con el sistema Start-Stop. Soporta presiones de hasta 245 daN (frente a los 196 daN del aceite puro), elimina el «papel de lija» formado por óxido y cenizas, lo que prolonga la vida útil del motor en años, reduce la temperatura de funcionamiento y previene el agarrotamiento: ideal para flotas, híbridos o coches urbanos.

 

Limpieza y seguridad del DPF

El único aditivo que reduce las cenizas sulfatadas hasta el 0,70 % (¡por debajo de la base del aceite!), Metal Guard protege los filtros DPF/GPF y EGR contra el colmataje, previene la LSPI en motores de gasolina y elimina los sedimentos dañinos de los cilindros. Consigue regeneraciones o cambios de filtro menos frecuentes, la ausencia de errores «Check Engine» y una cámara de combustión limpia: ahorras en revisiones y disfrutas de un funcionamiento ecológico y fiable.

 

Anticorrosión y estabilidad 24/7

En la cámara de sal, protege el acero 70 veces más tiempo (18 h frente a 15 min), bloqueando los ácidos y la humedad durante el estacionamiento. La viscosidad se mantiene como la de fábrica (11,10 cSt a 100 °C), sin espesamiento ni dilución: la bomba de aceite y la turbina funcionan a la perfección, incluso tras mezclarse con el combustible.

Como resultado, ahorras combustible (hasta un 10 %), reduces los costes de reparación y disfrutas de un motor silencioso y dinámico durante miles de kilómetros: una inversión que se amortiza desde el primer viaje.